jueves, agosto 18HOLA OCAMPO!!

El Teatro Colón se rindió ante el debut de la gran soprano Nadine Sierra


El recital que brindó Nadine Sierra en su debut en el Teatro Colón, en el marco del ciclo Grandes Intérpretes Internacionales, confirmó su estatus de estrella.

Sierra impactó con su vitalidad y luminosidad apenas salió al escenario. Con el dominio de una técnica sólida que parece no tener límites, su carisma, y su capacidad expresiva refinada, se ganó al público apenas abrió con la alegre ¡Ah! Je veux vivre! (reemplazó a Donizetti) de la ópera Romeo et Juliette de Gounod.

Con ligeros cambios en un programa más bien heterogéneo, a Gounod continuó Rossini (Arpa gentil che fida), luego Strauss (Allerseelen, Ständchen, Morgen, Wiegenlied, Cäcilie), para cerrar con el aria E strano…sempre libera, de La Traviata de Verdi.

Nadine Sierra exhibe el dominio de una técnica sólida que parece no tener límites. Foto PRENSA TEATRO COLÓN/ARNALDO COLOMBAROLI.

Nadine Sierra exhibe el dominio de una técnica sólida que parece no tener límites. Foto PRENSA TEATRO COLÓN/ARNALDO COLOMBAROLI.

Allí, la voz de Sierra se lució con un despliegue precioso, gran manejo de la coloratura y un control de la respiración sorprendente que le permite sostener un hilo de sonido ininterrumpido.

Un instrumento prodigioso

La soprano tiene un instrumento prodigioso que sobresalió en toda la primera parte del recital: rico en colores, flexible y liviano, con un registro grave aterciopelado, y unos agudos incuestionablemente hermosos.

El criterio de variedad del programa responde a un recorrido y progresión relacionado con su formación bajo la guía de su pianista Kamal Khan, quien la acompañó en el recital, y al que le dedicó unas palabras de agradecimiento por su acompañamiento incondicional durante más de veinte años.

Entre las arias, un clima más intimista se creó con las canciones de Strauss. La voz de Sierra floreció en cada una de ellas, animada por el siempre imaginativo pianista. En las primeras notas de Allerseelen, la soprano cambió el registro interpretativo, las posibilidades expresivas de su voz dieron con el tono justo de la canción.

Pero fue en la triste serenidad de Morgen que la expresividad de Sierra tuvo una profundidad desarmante. Con calidez y ternura, la cantante también iluminó vívidamente Wiegenlied, el crescendo lento que creó en el clímax fue prodigioso.

No menos lograda fue la unión mágica de su color vocal con el efecto impresionista del piano que creó la ilusión de un único instrumento mágico. Khan realmente exploró toda su gama de colores y texturas en los acompañamientos de Strauss.

De viaje junto al pianista Kamal Kahn

En la segunda parte, cuando Sierra apareció con este imponente vestido amarillo despertó un intenso aplauso del público. Foto PRENSA TEATRO COLÓN/ARNALDO COLOMBAROLI.

En la segunda parte, cuando Sierra apareció con este imponente vestido amarillo despertó un intenso aplauso del público. Foto PRENSA TEATRO COLÓN/ARNALDO COLOMBAROLI.

El comienzo de la segunda parte tuvo un golpe de efecto: mientas el pianista tocaba solo la introducción del aria Depuis le jour de Charpentier, Sierra apareció refulgente con un vestido amarillo pegado al cuerpo. Fue tal el efecto que el público soltó un aplauso intenso apenas la vio salir.

Excepto el aria de Charpentier, el viaje que propusieron Sierra y Khan en la segunda parte dejó de lado la ópera y fue por el tono extrovertido de las canciones, animadas por la irresistible frescura de la soprano.

Después de un final extraordinariamente sutil del aria Depuis le jour, el piano se pegó de inmediato con las notas contrastantes de la primera de las canciones del ciclo Homenaje a Lope de Vega de Turina.

Una vez instalado el colorido festivo, el desconcierto alcanzó a Sierra en Al val de Fuente Ovejuna: con toda la naturalidad del mundo la cantante fue a ver la partitura del pianista y luego, con mucha gracia, empezaron de nuevo.

Y para el final, cuatro más

Sierra fue ágil, incisiva en cada una de las canciones, y jugó con un encanto irresistible con las síncopas del baião en Engenho Novo de Ernani Brag.

Somewhere fue una versión conmovedora y convincente, como su despliegue sensual en Melodía Sentimental de Villa-Lobos.

No menos encantador fue el cierre de la velada con Me llaman la primorosa, de la zarzuela El barbero de Sevilla de Gerónimo Giménez.

El saludo final, junto al maestro Kamal Khan al piano. Foto PRENSA TEATRO COLÓN/ ARNALDO COLOMBAROLI.

El saludo final, junto al maestro Kamal Khan al piano. Foto PRENSA TEATRO COLÓN/ ARNALDO COLOMBAROLI.

La ovación de un Colón completamente rendido a la diva fue agradecida con cuatro obras fuera de programa: Sì, mi chiamano Mimi, O mio babbino caro, una canción del musical Kismet y una preciosa versión de La rosa y el sauce de Guastavino, con la que Sierra se despidió visiblemente emocionada.

Ficha

Ciclo Grandes intérpretes internacionales

Excelente​

Intérpretes: Nadine Sierra (soprano), Kamal Kahn (piano).

Teatro Colón, sábado 23 de julio.

CJL



Source link

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.