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El periodismo deportivo en tiempos de guerra | Alfredo Bernardi publicó El Gráfico y Las Malvinas



El conflicto bélico que tuvo como protagonistas a Argentina e Inglaterra, por la disputa de las Islas Malvinas en 1982, se reflejó en la revista deportiva más importante de una manera muy particular.

El Gráfico acompañó a ese fenómeno social con amplitud, pero no realizó un acompañamiento periodístico riguroso, según explica Alfredo Bernardi, autor de la nueva publicación, editada por Dédalo.

La inspiración de Bernardi para desembocar en el libro tuvo un recorrido inesperado. «En primer lugar, yo soy licenciado en Historia, y esta fue la tesis de finalización. Primero estudié en Deportea y egresé en 1992, y luego me quedó la sensación que quería estudiar algo más. Tal vez por convicción familiar», cuenta Bernardi. 

Y agrega: «Sentía que estaba en deuda conmigo. En diciembre de 2000 me entero que había unas becas en la Universidad Católica (UCA), y conseguí una a través de una parroquia. La persona que me ayudó a ingresar fue Germán Sopeña (periodista y escritor), y a los 15 días de comenzar él falleció. Ahí me prometí que la iba a terminar».

El autor se desempeñó en el diario La Nación durante más de una década, y al mismo tiempo avanzaba con la carrera de Historia. «Yo viajaba mucho cubriendo tenis para el diario, y me pasaba mucho tiempo en el exterior. Tenía un esquema armado para completar los estudios, me acuerdo que estudiaba en los aviones o estando en otro país, y cuando llegaba a Ezeiza me iba directo a la facultad. Pude terminar la carrera y me quedó pendiente la tesis».

La idea original de la tesis no fue la que finalizó con el flamente libro. «Para realizarla, yo había pensado primero en la impronta política que hay detrás del club Real Madrid. Cuando iba a empezarla me fui de La Nación a trabajar a Petrobras y dejé la tesis colgada», explica Bernardi.

La tapa del nuevo libro de Bernardi.

«Un día estaba en mi casa -continúa- y pensé: uno vivió lo que fue la guerra de Las Malvinas, tengo la revista El Gráfico de ese entonces, y el tema no estaba explorado. Me revisé todo y nadie estudió ese tema, entonces me decidí a hacer El Gráfico y Las Malvinas. La tesis la hice hace más de diez años, y como se cumplieron 40 años de Malvinas, el periodista Néstor López me ofreció publicarlo en su editorial (Dédalo)».

El desarrollo del conflicto encontró a Bernardi con 14 años, y él tenía el recuerdo de lo que pasaba deportivamente en esa época. Por ejemplo, el año ’82 fue el reverdecer de Vilas en el tenis, con el romance con Carolina de Mónaco. El mismo no fue anunciado durante la guerra sino que se supo después. «Empecé a revisar todo eso y me di cuenta que había un campo muy bueno para trabajar. Hay un libro de Lucrecia Escudero que se llama Detrás del relato, donde se refleja todo lo que hicieron los medios sobre Malvinas, menos la revista El Gráfico», aclara el periodista.

Y va más allá: «Era algo que estaba ahí pero nadie lo había tocado. Inclusive había una confusión, porque se pensaba que el Mundial ’82 fue durante la guerra, y el conflicto termina un día después del debut del seleccionado en Barcelona».

En su idea original, Bernardi tenía todo el conocimiento de lo que había sido El Gráfico durante el Mundial ’78, y había leído muchos libros. El entendió que en el ’82 tenía que haber un correlato con lo del ’78, que había sido tremendo con los militares. 

«A medida que vas viendo las revistas tenés muy claro lo que pasó. Se ve un acompañamiento de Editorial Atlántida muy grande al fenómeno, que tiene su correlato con lo que fue Gente, Somos y Para Ti, pero no hay un acompañamiento periodístico. La primera tapa es el 6 de abril de 1982, con Hugo Porta entrando en Bloemfontein (capital judicial de Sudáfrica), que es el primer partido de rugby que Los Pumas le ganan a los sudafricanos bajo el seudónimo de Argentina XV, ya que no podían jugar como Los Pumas por el apartheid», destaca. 

Argentina gana ese día 21-12 con todos los puntos de Porta, y en la tapa de El Gráfico no salió nada de la guerra. Durante las 11 semanas del conflicto, ocho editoriales están referidas a Malvinas, entre ellas una carta de Constancio Vigil (director de Atlántida) a Joao Havelange (ex Presidente de la FIFA) de cuatro páginas.

Otra de las tapas de El Gráfico durante la guerra. Imagen: Archivo El Gráfico.

«Se encuentra también -sigue Bernardi- una nota a Menotti con el título: ‘Menotti entre la guerra y la paz’, y no habla una sola palabra de la guerra y la paz. El Gráfico utilizaba mucho los símbolos, y recuerdo una de Vilas en Montecarlo sacando en un partido con la bandera argentina de fondo. Había cosas muy direccionadas desde lo editorial».

Para Bernardi, el trabajo fue un regreso a sus 14 años, y ver 30 años después lo que un chico de esa edad no podía leer en ese momento. «El Gráfico usaba los espacios editoriales para hacer propaganda, y los espacios periodísticos eran como si la vida siguiera igual. Eso me asombraba. Y queda claro cómo desde la comunicación se puede dirigir la industria de la cual nosotros somos parte. También me asombró que El Gráfico fue el primer medio del continente en enviar revistas a los soldados, por pedido de las Fuerzas Armadas. Se mandaron mil revistas, y lo publicitaron», indica.

El autor cuenta que en el año ’83 fue definiendo su inclinación hacia el periodismo, debido a la mediatización que fue adquiriendo el deporte. El consumía todas las disciplinas, y creció mirando a equipos como el Independiente de Nito Veiga, el Estudiantes de Bilardo y de Humberto Zuccarelli después, el Ferro de Griguol, el final de la carrera de Vilas y Clerc, la irrupción de Sabatini, y los grandes campeones de boxeo. «Era una bohemia que me marcó mucho», rememora.

«Cuando vi el libro -continúa Bernardi- fue una satisfacción enorme, no lo podía creer. Me permitió despejar dudas con dos personas que me formaron, como Juan José Panno y Guillermo Blanco. Y me parece que en el periodismo deportivo tenemos que hacer una gran autocrítica, ya que todos nos equivocamos en algún momento, como lo que hizo El Gráfico en la guerra». Y se detiene para reconocer que este tipo de situaciones ayudan a que el periodismo deportivo no sea valorado.



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