jueves, octubre 6HOLA OCAMPO!!

«Todos los días pienso en ‘Grease'»


Olivia Newton-John vino por primera vez a la Argentina en 2016, cuando ya habían pasado 38 años de Grease.

Lo que sigue es la entrevista exclusiva que mantuvo, a pocos días de su show, con Clarín, allá por 2016.

Al tratar de averiguar qué fue de su vida en todo ese tiempo, uno lee su biografía oficial y se entera de que es dueña de un hotel/spa; que escribió dos libros (uno para chicos y otro de cocina saludable); que tiene un centro de salud e investigación especializado en cáncer que lleva su nombre; que también es propietaria de Koala Blue, una cadena de locales de souvenires australianos. ¿Estamos hablando con una empresaria cuyo hobby es la música?

Olivia Newton John, en su show en la Argentina, el 8 de marzo de 2016. Fotos Archivo Clarín

Olivia Newton John, en su show en la Argentina, el 8 de marzo de 2016. Fotos Archivo Clarín

“¡No, para nada!”, se ríe vía telefónica. “La música es esencial en mi vida, y es mi pasión. Y todo lo demás que mencionaste es importante para mí de diferentes modos. En realidad, mis pasiones son la música y la salud. Con mi hospital y mi spa ayudo a curar a la gente, y con la música la entretengo, así que las dos cosas, pienso ahora, son para traer alegría y felicidad a la gente. Y me siento muy agradecida de poder hacerlo”.

Olivia Newton-John nació en Inglaterra hace 67 años, pero cuando tenía cinco su familia emigró a Australia, por eso ella se siente australiana y todos sus emprendimientos están radicados ahí. Viene de un linaje científico: su abuelo materno era el alemán Max Born, ganador del Premio Nobel de Física en 1954; y su padre, profesor de alemán y director de escuela, trabajó con el equipo que descifró el código Enigma en la Segunda Guerra Mundial.

“No hablaba mucho acerca de ese período, tuvo que mantener silencio durante años. Recién cuando murió, en 1992, descubrimos que fue parte del equipo que en Benchley Park descifró el código para ayudar a los Aliados a ganar la guerra. Fui a ver la película con Benedict Cumberbatch y me encantó. Me hubiera gustado poder preguntarle a mi papá todo sobre el asunto”.

La cantante había llenado el Gran Rex hace seis años.

La cantante había llenado el Gran Rex hace seis años.

Pero ella ni terminó el secundario: a los 16, dejó todo para empezar a cantar. Era parte de un cuarteto vocal femenino de jazz, y se ganó un viaje a Londres en un concurso televisivo de talentos. Allá armó un dúo (Pat & Olivia) con una amiga australiana que también viajó, y se fue de gira por Europa.

-¿Cómo tomó esa familia de intelectuales el hecho de que usted decidiera seguir una carrera artística en lugar de una carrera tradicional?


-Al principio estaban muy inseguros y querían que fuera a la universidad y consiguiera un título. No estaban muy contentos, pero cuando empecé a ganarme la vida, les pareció mejor. Y cuando tuve éxito, directamente estuvieron orgullosos de mí. A mi padre le gustaba la ópera y no sabía mucho de música pop, pero una vez que me dijo “bien hecho”, supe que lo había hecho bien.

"Grease". Fue su gran éxito en el cine, con John Travolta, en 1978.

«Grease». Fue su gran éxito en el cine, con John Travolta, en 1978.

Desarrolló los primeros años de su carrera en Inglaterra. Después de que a Pat Carroll, su compañera de dúo, le venciera la visa y tuviera que volverse a Australia, siguió un camino solista con un par de éxitos, y llegó a representar al país en el concurso Eurovisión: perdió con Abba y su imbatible Waterloo. Después viajó a los Estados Unidos, donde se hizo un lugar en el nicho de la música country. Y entonces llegó Grease, el musical que sería el más taquillero de la historia de Hollywood.

-¿Cuántas veces al año piensa en «Grease»?

-Todos los días alguien me pregunta por el tema, así que pienso todos los días en Grease. Fue un regalo, una alegría enorme estar en esa película.

Pero al principio no estuvo tan segura de participar: en 1970 ya había filmado un musical, Toomorrow, el grupo del que era parte en ese momento, y fue un fiasco. “Iba a ser la próxima gran cosa y salió mal. Fue una gran decepción. Quería enfocarme en mi carrera, que iba bastante bien, en lugar de filmar otra película. También me preocupaba que era demasiado vieja: mi personaje, Sandy, tenía 17 años y yo tenía 29. Pero John Travolta quería que fuera yo, e hicimos una prueba de cámara y dio muy bien. Y entonces acepté”.

Otra imagen de la película, que cuando estrenó en la Argentina era "Prohibida para menores de 18 años".

Otra imagen de la película, que cuando estrenó en la Argentina era «Prohibida para menores de 18 años».

-En ese momento se convirtió en una súper estrella. ¿Cómo lidió con tanta fama tan repentina?

-Tuve la suerte de tener los pies sobre la tierra. Ya venía cantando con cierta suerte desde unos quince años antes de que ocurriera esto, así que no me costó asimilar semejante éxito. Siempre tuve una vida muy equilibrada fuera de mi carrera, con mi hija, mis animales, mis amigos, mi familia.

Un cambio, una transformación

Newton-John nunca tendría otro éxito como el de Grease. Pero inmediatamente después, adoptó la misma transformación que Sandy hacía en la película, de chica buena a guarra, para su carrera. Abandonó su inocentón look country de los ’70 y se convirtió en una sex symbol con hits de alto contenido erótico, como Physical. En 1992 le diagnosticaron cáncer de mama y eso la llevó a inclinarse por sus emprendimientos médicos y a grabar Gaia, un disco new age. También le dio por la ecología, sobre todo desde su casamiento, en 2008, con John Easterling, un magnate conservacionista. Pero volvamos a Grease.

-¿Qué es lo que más recuerda del rodaje?

-La camaradería de todo el elenco, y cómo nos divertíamos. Y haber cursado, por fin, el último año de la escuela: yo nunca viví lo que vivió mi personaje, porque abandoné el colegio, pero además yo iba de uniforme a una escuela donde los chicos y las chicas no se mezclaban.

-¿Sabía bailar antes de «Grease»?

No, aprendí. El otro día en Las Vegas fui homenajeada por la Compañía de Ballet de Nevada, y tuve que confesar que cuando era joven no sabía bailar. Mi hermana mayor, Rona, era la bailarina de la familia. Tenía mucha gracia. Pero yo era muy patadura. No lograba poner un pie delante del otro. Tuve que aprender para poder seguir a John.

-¿Todavía está en contacto con Travolta?

-Sí, seguro. Somos amigos. Grabamos un disco de Navidad hace tres años, y cuando estamos juntos nos sentimos conectados, nos reímos mucho.

¿Alguna vez se cansó de «You’re The One That I Want»?

-¡No, es muy divertida! Es una gran canción, el público la ama y cambia todas las noches: cantarla cada vez es una experiencia diferente, y yo tomo los recaudos para asegurarme de que así sea. Así me mantengo viva. 

POS



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