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Los preparativos del multitudinario acto que encabezará Cristina Kirchner  | Liturgia peronista y un mensaje esperanzador en el Día de la Militancia



Hay ilusión de lanzamiento. El jueves, Cristina Fernández de Kirchner encabezará el acto por el Día de la Militancia en el estadio de La Plata y la convocatoria está embebida de mística de campaña. La consigna es «La fuerza de la esperanza»: un guiño a lo que fue la «supercampaña» del 2011 – en la que CFK sacó el 54 por ciento de los votos – que un sector del kirchnersimo espera poder reeditar para sentar las bases y condiciones para que la vicepresidenta vuelva a ser candidata en 2023. «Solo ella puede ordenar a todo el peronismo», repiten en las filas k, en donde el operativo clamor está más intenso que nunca. Y es que mientras que Alberto Fernández se resista a bajar su candidatura, el cristinismo continuará presionando con la amenaza de una postulación de CFK. Nadie espera un anuncio oficial, pero sí una señal, un anticipo del rumbo de cara al 2023 y la promesa que ella estará ahí, conduciéndolo. 

Ya Andrés «Cuervo» Larroque lo había anticipado hace una semana, solo unas horas después de que CFK apareciese en público en Pilar por primera vez desde el atentado: «Para mí el futuro es con Cristina y voy a trabajar para generar las condiciones para que ella sea candidata». Quienes conversan a diario con la vicepresidenta reconocen que esas condiciones aún no están dadas y que el desafío, en todo caso, será construirlas de acá al año que viene. Con este objetivo mente, el primer paso será reunir unos 50 mil militantes en el estadio Diego Armando Maradona el 17 de noviembre.

Ya está todo organizado. El escenario donde hablará CFK a las 19 horas estará en la cabecera Norte del estadio. Ella será la única oradora. En frente a la expresidenta, del lado derecho, se ubicarán los sindicatos más afines al kirchnerismo: el Frente Sindical por el Modelo Nacional (Camioneros, SMATA), la Corriente Federal de Trabajadores (Bancarios, Gráficos, Judiciales) y la CTA. En el centro, justo delante de la vice, estarán las columnas de La Cámpora, y a la izquierda se desplegará un conglomerado de diferentes organizaciones sociales kirchneristas y peronistas. En el campo, mientras tanto, se ubicarán los intendentes del conurbano y se espera que haya algún gobernador. «Vamos a llenar el estadio. Va a ser un 17 de noviembre que muestre la centralidad política de Cristina y la centralidad del territorio bonaerense como base de la potencia del FdT y su porfía de que podemos ganar la elección», puntualizó un importante referente sindical.

Si bien nadie se anima a predecir las palabras de CFK, el acto de la UOM dejó bastante tela para cortar. Se descuenta que volverá a instalar el reclamo de un aumento por suma fija para todes les trabajadores registrados para compensar la inflación. El Presidente, alineado con la conducción de la CGT, se resiste a esta medida y apuesta a que el retraso salarial se compense vía paritaria y algún bono de fin de año, por lo que se espera que la vice vuelva a hacer hincapié en el tema. Por fuera de lo económico, sin embargo, quienes la conocen anticipan una agenda judicial «enardecida». En la última semana se encadenaron varios sucesos que tuvieron a toda la tropa peronista en estado de alerta: el fallo de la Corte Suprema que le quitó un lugar al Frente de Todos en el Consejo de la Magistratura; el pedido de revisar el sobreseimiento de CFK en la causa Hotesur; y, unos días antes, el pedido del procurador Eduardo Casal de reabrir la causa de Dolar Futuro. A esto se le suma, además, el alegato que el fiscal Diego Luciani dará el lunes en la causa Vialidad. «La quieren presa o muerta», fue la consigna de la semana, y se espera que se repita en el acto de La Plata.

«Cristina es la única que logra reconstruir la esperanza», vienen sosteniendo diversos referentes del peronismo bonaerense. El clamor por su candidatura es cada vez más ruidoso, especialmente luego del triunfo de Lula en Brasil, y no son pocos los dirigentes que señalan un cambio en su discurso -menos duro con Alberto Fernández y un poco más centrado en el futuro- que permite atisbar una posible sorpresa. «La jefa es ella. Podría haberse dedicado a cuidar a los nietos o a la agenda judicial, pero terminó decidiendo hacerse cargo del quilombo que viene. Después veremos si es candidata o no, pero ella ya está mirando para adelante», analizó un importante funcionario nacional. Candidata o no, CFK vuelve a ubicarse en el centro de la escena política, de modo que no haya dudas respecto a su liderazgo. Y desde ahí presiona para que el presidente active, de una vez por todas, la mesa política del Frente de Todos.

El reclamo es casi fundacional: el kirchnerismo viene exigiendo, desde hace años, la conformación de una mesa de toma de decisiones en donde puedan sentarse todas las patas de la coalición y el presidente, sistemáticamente, se ha negado. En parte porque considera que no es necesario – ya que sostiene que los temas importantes ya los discute con sus socios -, pero fundamentalmente porque teme que su poder quede desdibujado si lo hace. «Alberto sospecha que es una trampa, que es una mesa para imponerle decisiones. Hoy las decisiones no se toman en ningún lado y eso le da cierta ventaja», explica un dirigente de diálogo diario con el presidente. El enojo de La Cámpora frente a esa negativa de constituir la mesa política tuvo un capítulo especial este mes con en la discusión en torno a la suspensión de las PASO. Y es que fue la defensa tajante del presidente de las primarias – así como su negativa a bajar su candidatura – lo que irritó profundamente a «los pibes», llevando a que Máximo diera ese durísimo discurso en el congreso del PJ en el que acusó al presidente de aprovecharse del armado del FdT para su «aventura personal». 

La relación entre el presidente y la vice no está en su mejor momento: más allá de algún mensaje por Telegram por cuestiones puntuales, el diálogo está roto. Fernández, además, no estará en Argentina cuando ella de su discurso en La Plata, sino que lo seguirá desde Bali. En el FdT, sin embargo, sostienen que el reencuentro es cuestión de tiempo. «Estamos ya en la cuenta regresiva. El desfiladero se va angostando y en algún momento van a tener que juntarse», sostuvo un dirigente kirchnerista. En el mientras tanto, la promesa de CFK en Pilar musicaliza la previa del acto del 17: «Voy a hacer lo que tenga que hacer para que el pueblo recupere la alegría».



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