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La carta de Argentina para negociar la flexibilización de metas con el FMI: el costo de la guerra | Revisión de las metas del Programa para 2023



Se acerca el cierre del primer año calendario en el que la política económica argentina funciona encorsetada por la firma del acuerdo que refinanció la deuda que Mauricio Macri tomó con el Fondo Monetario Internacional en 2018. Con la última revisión a la firma y de cara al 2023, el gobierno busca iniciar una discusión acerca del desarrollo del Programa en año electoral. El plato fuerte es el costo que tuvo la guerra entre Rusia y Ucrania para la economía Argentina.

Tras dos semanas de reuniones entre funcionarios del equipo de Hacienda y los técnicos del FMI que viajaron discretamente a Argentina para evaluar el cumplimiento de las metas del tercer trimestre del año, le toca a la comitiva argentina partir hacia Washington para darle la puntada final y lograr que el Fondo desembolse los 5900 millones de dólares pautados para diciembre. Los funcionarios intentarán además comenzar a rediscutir las metas para el 2023

«El planteo del costo de la guerra comenzó hace un mes y medio atrás en el comité de desarrollo del FMI. Se empezó a plantear el impacto de la guerra en el hemisferio norte, y lo que les dijo Massa es que el hemisferio sur ya pagó la guerra por el aumento del precio de los combustibles, fertilizantes y granos. Están registrados en las cuentas públicas», explicaron desde el Ministerio de Economía en diálogo con PáginaI12 y agregaron que «el FMI tiene una parte de responsabilidad para ayudar a los países de ingreso medio y bajo. A partir del cierre del cuarto trimestre habrá que discutir qué significa que absorba esa responsabilidad«.

Sergio Massa ya dio un puntapié inicial en este sentido: en la reunión que mantuvo con Kristalina Georgieva en el marco de la cumbre del G20, le entregó un documento en el que el Ministerio de Economía cuantificó el costo de la guerra entre Rusia y Ucrania para las cuentas del país. Sobre esa base pretenden comenzar a discutir las metas del año que viene. Los números vigentes del programa determinan que el Gobierno deberá reducir el déficit primario desde 2,5 al 1,9 por ciento del PBI  en 2023, con un techo de emisión monetaria para asistir al Tesoro de 0,6 por ciento del PBI y una meta de acumulación de reservas en el Banco Central de 4.800 millones de dólares.

El costo de la guerra

En un informe que elaboró un equipo técnico del Ministerio encabezado por el jefe de Gabinete, Leonardo Madcur; el responsable del área de créditos internacionales, Marco Lavagna, y la secretaria de Energía, Flavia Royón; el gobierno argentino realizó un recorrido cuantitativo acerca de cómo afectaron las consecuencias de la guerra a la economía argentina. 

El número final alcanza los 4.949 millones de dólares, que surgen de que el aumento del precio internacional de los granos que Argentina exporta (soja, trigo y maíz) no alcanzarona compensar el aumento de la energía importada, ni de los costos que demandan esas exportaciones. 

En concreto, el gobierno proyectaba destinar 1999 millones de dólares para importar combustibles en 2022, y el monto ascendió a 5756 millones: es decir, 3757 millones de dólares más. A ese negativo se le suma que el aumento de precios internacionales de los granos que Argentina exporta – 9,4 por ciento en soja, 33,7 por ciento en trigo y 17,8 por ciento en maíz- no llegó a compensar el aumento de las importaciones de energía.  El aumento de los precios de la soja, maíz y el trigo permitió un ingreso de dólares de 30.798 millones para el año, apenas 617 millones de dólares más que el proyectado por el gobierno previo al inicio de la guerra, de 30.181 millones. 

El motivo es, según el informe, que los precios se dispararon entre marzo y mayo (9,4 por ciento en el poroto de soja, 33,7 por ciento en maíz y 17,8 por ciento en trigo). «En los meses siguientes se produjo una reversión de los precios como consecuencia de las medidas de los países para mitigar el efecto de la guerra, con un nuevo repunte en agosto de 2022», asegura el informe.

Finalmente, este pequeño aumento se vio mitigado por la suba de los costos de los fletes. El envío de las exportaciones sufrió un aumento de 1.800 millones de dólares con respecto a los pronósticos anteriores a la guerra, ya que se preveía gastar 3000 millones de dólares por esta materia, y se erogaron 4800 millones. La suma de estos tres factores llega a estos 5000 millones de dolares, monto equivalente al swap con China, el doble de las reservas netas disponibles. Desde el Fondo anticiparon que están dispuestos a analizar el planteo argentino.

Tercera revisión

Previo a analizar el 2023, el FMI debe aprobar el tercer vencimiento del acuerdo. La particularidad de esta revisión es que, si bien estará centrada en las metas de acumulación de reservas, asistencia monetaria al Tesoro y déficit fiscal para el periodo julio-septiembre, comenzará a evaluarse el cumplimiento anual.

De acuerdo al Índice de cumplimento del Acuerdo con el FMI (ICAF) que realiza la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, las metas para el tercer trimestre estarían cumplidas. Los papeles establecían un rojo de hasta 1.142.000 millones de pesos en las cuentas fiscales (1,3 por ciento del PIB) y el déficit primario acumulado alcanzó los 1.096.052 de pesos, por lo que se cumplió la meta con un margen de 45.948 millones de pesos, un 4 por ciento por debajo del máximo propuesto.

En cuanto a la emisión monetaria, La meta pactada es de 665.400 millones de pesos,y la emisión efectiva fue de 620.051 millones. «Se alcanzó la meta con un margen de 45.349 millones de pesos, 7 por ciento por debajo del máximo propuesto», asegura el informe de seguimiento. Finalmente, la meta de acumulación de reservas se pautó en 3.600 millones de dólares. «De acuerdo a las mediciones del FMI, las reservas alcanzaron 4.627 millones de dólares», asegura el Indice.



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