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Uruguay: el exjefe de la custodia de Lacalle Pou espiaba al líder de la central sindical | Un nuevo escándalo sacude al detenido Alejandro Astesiano



El exjefe de la custodia presidencial uruguaya, Alejandro Astesiano, detenido el año pasado por integrar una organización que falsificaba pasaportes, usó las cámaras del ministerio del Interior para espiar al titular de la central sindical PIT-CNT, Marcelo Abdala. Astesiano tuvo acceso directo a los detalles de un accidente de tránsito que Abdala sufrió el año pasado y recibió de inmediato informes policiales sobre el hecho, que compartió con el secretario privado del presidente, Nicolás Martínez. La información surge de grabaciones en poder de la justicia que fueron dadas a conocer por La Diaria, y constituyen otro eslabón del escándalo de espionaje que sacude al excustodio de Luis Lacalle Pou.

«A este hijo de puta hay que matarlo»

En un comunicado, el PIT-CNT repudió una práctica que «vulnera las garantías individuales y las libertades públicas y pone en entredicho la calidad democrática del Uruguay». La respuesta de la central sindical se dio luego de que trascendieran en la prensa local audios en los que Astesiano, exjefe de seguridad del presidente, informa al secretario privado del mandatario sobre un accidente de tránsito protagonizado por Abdala.

El auto de alquiler que manejaba el líder sindical chocó el tres de febrero de 2022 a otros dos vehículos que estaban estacionados en la rambla de Punta Carretas, en Montevideo. Luego de recibir de parte del entonces subdirector de la policía, Héctor Ferreira, información sobre el choque con alcohol en sangre por el que Abdala luego fue penalizado con trabajo comunitario, Astesiano le envío a Martínez un audio con la sentencia: «A este hijo de puta hay que matarlo». 

Las grabaciones y la documentación que publicó el medio local La Diaria muestran además que Astesiano tenía contacto directo con el subjefe de la policía, Jorge Berriel, y que recibió en tiempo real un informe del operativo policial, incluyendo los resultados de la espirometría. «Nico, 1,53 (gramos de alcohol en sangre) le está dando la espirometría. Ahora dispuso el jefe de policía que vaya el coordinador hasta ahí y el jefe de Zona. 1,53 la espirometría», le relató Astesiano a Martínez.

El excustodio le mandó después al secretario privado de Lacalle Pou algunas fotos del operativo policial, de la licencia de conducir de Abdala y del resultado que arrojó el espirómetro. «Está en el horno», escribió Martínez. Astesiano le contestó con un audio: «Ahora Nico llegó el tiempo de nosotros de matarlo. Hay que matarlo. Que se pongan las pilas ahí, hay que matarlo a este hijo de puta». El secretario del presidente no realizó ningún comentario sobre esa sugerencia.

En total, Astesiano le envió a Martínez nueve fotos del procedimiento policial que se realizaba en Punta Carretas. Al día siguiente del accidente, compartió con el subjefe de la policía uruguaya cuatro capturas de video en formato JPG y un archivo en formato MP4, tomados de cámaras de monitoreo, pero sin revelarle cómo las consiguió. «La que va caminando es de la mañana temprano y la que está el video borroso es de las cuatro y pico de la tarde, lo que pasa es que el sol jode la cámara», le explicaba Astesiano a Berriel en uno de los audios difundidos.

Rechazo unánime de la oposición

La central sindical de Uruguay, el PIT-CNT, expresó este miércoles su rechazo al «seguimiento ilegítimo» del que fue objeto su presidente, Marcelo Abdala, algo que «representa un hecho de altísima gravedad y pone en jaque las mejores tradiciones del país, ya que se utiliza para esos fines los recursos y los instrumentos del Estado con una finalidad espuria y en total contradicción con el interés general que debe orientar la acción de los funcionarios de gobierno». El comunicado fue compartido en Twitter por el propio Abdala «ante los hechos de pública notoriedad vinculados a pesquisas ilegales en democracia«.

Por su parte la intendenta de Montevideo, Carolina Cosse, aseguró que la nueva revelación constituye «un daño a la democracia, a la libertad, a la razonable convivencia republicana, a las instituciones, y por supuesto a las personas», al tiempo que advirtió:  «Pareciera ser el momento en que todo el sistema político se tome esta crisis en serio». En la misma línea el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, calificó como un hecho «gravísimo» el seguimiento de Astesiano al líder sindical. 

«Lo que hoy se supo de Marcelo Abdala y el seguimiento en las cámaras es gravísimo desde el punto de vista de la institucionalidad, desde el punto de vista de la libertad que los luchadores sociales tienen que tener y que no se pueden utilizar mecanismos del Estado para perseguir senadores o dirigentes sindicales», aseguró Pereira en diálogo con Subrayado. En ese sentido, el extitular durante seis años del PIT-CNT opinó que el presidente Lacalle Pou, a esta altura, debería pedir una investigación porque «hay hombres del gobierno que participaron del seguimiento a Marcelo Abdala y de la intención de matarlo políticamente».

Un largo historial de escándalos

El pasado 26 de septiembre, Astesiano fue detenido en la residencia presidencial de Suárez y Reyes luego de volver con la familia de Lacalle Pou de sus vacaciones en Costa Rica, ante un sorprendido mandatario que dijo haberse enterado del prontuario del excustodio en el momento. Al día siguiente, quien según ya habían reportado medios locales en 2021 contaba con más de 20 indagatorias por diversos delitos, fue imputado por un delito continuado de suposición de estado civil en calidad de coautor, uno de asociación para delinquir en reiteración real y uno de tráfico de influencias.

Astesiano, en prisión preventiva desde entonces, está siendo investigado por la Fiscalía por su presunta participación en una organización que adulteraba documentos para elaborar pasaportes. Antes de su detención el excustodio presidencial borró toda la información de su celular, pero la policía científica logró recuperar el contenido, inclusive varios intercambios que había tenido por la red whatsapp, que abrieron otras líneas de investigación en la medida en que fueron filtrados por la prensa. 

Una de esas líneas está vinculada al presunto espionaje a los senadores Mario Bergara y Charles Carrera, luego de que trascendiera que Astesiano recibió el encargo de una empresa estadounidense de armar «fichas» con los datos de los dos legisladores opositores, que fueron los que presentaron una denuncia penal sobre el caso. Se supo además que Astesiano utilizaba sus vínculos con jerarcas policiales para lograr favores personales, como tareas de inteligencia a un exnovio de su hija, o incluso para obtener información confidencial sobre Lorena Ponce de León, la exmujer de Lacalle Pou. 





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