14/07/2024

Milei, la pelea con Lula y la cumbre con Bolsonaro en Brasil | Con la sunga puesta a ver a la ultraderecha carioca



El presidente Javier Milei sigue disparando conflictos diplomáticos con el mundo. Esta vez están en la mira, por declaraciones que hizo en los últimos días él y su gobierno, las relaciones del país con Brasil y con Bolivia. En el marco de una escalada de enfrentamientos con los presidentes de los países de la región, fue el propio Milei el que decidió no asistir a la cumbre de líderes del Mercosur el 8 de julio en la ciudad paraguaya de Asunción, a pesar que su entorno ya había confirmado que iría. El encono del mandatario argentino con Luis Inácio «Lula» da Silva es público y el vocero Manuel Adorni este lunes dijo que «nunca nos vamos a ausentar a nada porque tengamos una distancia con un Presidente», pero disparó: «Ni siquiera con Lula, con quién la distancia es astronómica«. Las provocaciones por parte del gobierno argentino, sin embargo, no terminaron ahí. Por la tarde, Eduardo Bolsonaro, diputado e hijo del expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, confirmó que Milei viajará a Camboriú el 6 de julio para participar de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC).

«Ahora hablé con el Presidente de la Argentina Javier Milei quien confirmó su llegada a la CPAC- Brasil, que tendrá lugar en la Expo Centro de Balneário Camboriú, los días 6 y 7 de julio. Esta es la reunión de conservadores más grande en toda la historia de América Latina», expresó en sus redes sociales el diputado de ultraderecha y agregó que, además de dar allí un discurso, Milei «mantendrá un encuentro bilateral con el Presidente Jair Bolsonaro». Bolsonaro hijo omitió en su texto que su padre ya no es el presidente de Brasil. 

Con la confirmación de que Milei asistirá en Camboriú a «la reunión de conservadores más grande en toda la historia de América Latina», quedó a la vista que el Presidente volverá a viajar por una aventura personal y, tal como lo hizo en otras ocasiones, seguramente lo hará con fondos del Estado argentino. Fue así cuando asistió a una cumbre de VOX, el partido de ultraderecha español, dónde insultó al presidente de ese país, Pedro Sánchez y a su esposa, y también en reiteradas ocasiones como cuando visitó Estados Unidos y distintos países de Europa solo para recibir premios de organizaciones «libertarias», o afines a su ideología. 

Durante la campaña de 2023, Milei había dicho que Lula era un «comunista corrupto», y, desde que está frente al gobierno argentino nunca se reunió con el presidente de Brasil, que es el principal socio comercial de la Argentina. El conflicto entre los mandatarios escaló cuando, días atrás, le preguntaron a Da Silva por el no diálogo con Milei y respondió: “No he hablado con el presidente de Argentina porque creo que tiene que disculparse con Brasil y conmigo, ha dicho muchas tonterías y solo quiero que se disculpe”. 

Lejos de pedir disculpas, el jefe de Estado argentino retrucó: «Las cosas que dije son ciertas. ¿Cuáles son los problemas? ¿Que le dije corrupto? ¿Acaso no fue preso por corrupto? ¿Que le dije comunista? ¿Acaso no lo es? ¿Desde cuándo hay que pedir perdón por decir la verdad?», y continuó: “¿Estamos tan enfermos de corrección política que a la izquierda no le podemos decir la verdad?». Para finalizar, siguió con las agresiones: “Hay que ponerse por encima de estas nimiedades porque son más importante los intereses de los argentinos y los brasileros que el ego inflamado de algún zurdito”.

El vocero presidencial Adorni comentó que la ausencia de Milei en la cumbre del Mercosur no se deberá al enfrentamiento con Da Silva y al temor de enfrentarse cara a cara con él después de todo lo que le dijo, sino que, en realidad, no participará «por problemas de agenda». «El Presidente jamás dejaría de tener una actividad por sus propios dichos. Eso no va a pasar ni ahora con el tema Lula, ni en ninguna otra circunstancia», subrayó e intentó justificar su respuesta: «No va porque estaba planificado que viaje ese día a Tucumán, para la vigilia del 9 de julio». 

Adorni también aseguró que Milei volverá a la Ciudad de Buenos Aires durante la madrugada del 9 de julio, luego de haber firmado el «Pacto de Mayo» con los gobernadores, para asistir al Tedeum en la catedral metropolitana y, más tarde, encabezar el desfile militar que se llevará adelante en la intersección de las Avenidas Libertador y Austria. «Era una sobrecarga en la agenda que no estábamos dispuestos a que el Presidente atraviese. Es simplemente por eso», remarcó.

A la cumbre del Mercosur, en tanto, irá la devaluada canciller Diana Mondino, cuyo cargo fue puesto en duda hace tan solo unos meses cuando no formó parte de la comitiva que viajó a la cumbre del G7 y cuando la hermana del Presidente, Karina Milei, quitó del ministerio de Relaciones Exteriores la Agencia fundacional de promoción comercial y de inversiones —la exFundación Exportar—. Esa agencia, que ahora responde a la secretaría General de la Presidencia, es la encargada de tender puentes entre el Gobierno y los empresarios del mundo, además de manejar la Marca País, y de promover el comercio y el perfil exportador de la Argentina. 

La canciller Mondino tendrá la difícil tarea de poner la cara ante el presidente de Brasil, al que Milei insulta, pero también la de saludar al presidente de Bolivia, Luis Arce, otro país con el que la Argentina se enfrentó en las últimas horas por un comunicado que emitió la oficina del Presidente en el que acusaron al presidente Arce de montar un intento de golpe de Estado. El Ministerio de Relaciones Exteriores boliviano emitió un duro comunicado repudiando por «inamistosas y temerarias» la carta de presidencia y, tras llamar a consultas a su embajador en Buenos Aires, la cancillería boliviana citó al embajador argentino en La Paz, Marcelo Massoni, para expresarle su «rechazo enérgico por las declaraciones» de Milei.

El presidente, en tanto, el domingo por la noche confirmó que tampoco viajará a China, donde se iba a reunir con el presidente Xi Jinping tras la aprobación del Swap, y tampoco a Francia, donde había sido invitado por Emmanuel Macron para participar de la apertura de los juegos olímpicos. 



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