22/04/2024

Entrevista exclusiva con Ezequiel Kopel, un periodista en la encrucijada de Israel, Gaza y Medio Oriente



Ezequiel Kopel es un periodista y escritor que divide su tiempo entre Medio Oriente y Argentina: ha vivido más de 10 años en Israel, Cisjordania y Egipto, y habla hebreo y entiende árabe. La problemática de la región es el eje de su trabajo en libros como “Medio Oriente, lugar común: siete mitos sobre la región más caliente del mundo” (2021) y “La disputa por el control de Medio Oriente: un siglo de conflictos, del Imperio Otomano a la actualidad (2022)”, ambos en editorial Capital Intelectual.

–Usted conoce bien la frontera entre Israel y Gaza. Sorprende la facilidad con la que cruzaron centenares y volvieron a entrar.

–El número no se sabe realmente. Atacaron con drones y cohetes, deshabilitando los radares israelíes y puestos de observación. Luego fueron a la cerca de alambre electrificada y pusieron bombas. Entraron por mar, tierra y agua. Usaron camionetas, camiones y hasta caballos. Después de la elite militar, entraron palestinos del montón que seguramente no sabían nada de esa operación secreta. Siempre hay francotiradores israelíes en una colina a menos de un kilómetro de allí. Esta vez no estaban. Para mí, fue una operación planeada por años y que requirió meses de mirar las acciones israelíes, de ver cómo se mueven. Hubo fallas del calibre como las de la guerra de Yom Kippur en 1973, cuando hubo un aviso de rey jordano a Israel, no escuchado. Hoy un diario de Israel publicó que Egipto había avisado de movimientos sospechosos en Gaza. Israel tiene la mayor parte de sus batallones en Cisjordania.

–Hamas no tiene posibilidad de ganar esta guerra. ¿Por qué lanzó este ataque?

–Son cuatro puntos. Desde 1967 los judíos pueden visitar la mezquita Haram al-Sharif de Jesuralén pero no pueden rezar, según el acuerdo del pasado. Pero cada vez hay más vídeos de los judíos rezando y la policía hace la vista gorda, porque el Ministro de la Policía es la persona más de extrema derecha en todo Israel. Uno diría, ¿por qué los judíos no pueden rezar ahí? El status quo pactado es así: los judíos rezan en el Muro de Lamentos y los palestinos en Haram al-Sharif. Estos vídeos son gran parte del conflicto y los ven los palestinos por TikTok. Es que se piensa que los palestinos no ven lo mismo que el resto del mundo en sus teléfonos. El segundo punto son el récord de acciones violentas de colonos israelíes en Cisjordania contra palestinos. Los últimos dos años son los de más muertos palestinos desde la Segunda Intifada. El tercer punto es el objetivo de Hamas de ensombrecer el poder de la OLP. 

Y detengámonos en esto: cuando Hamas exhibe videos de suma crueldad, en Occidente muchos se preguntan: “¿No les importa la imagen que dan en Occidente?”. Y no, no les interesa. Una de las causas del ataque que hicieron, está pensada hacia adentro de la interna palestina y desplazar a la OLP, a la cual siempre le importó lo que se pensaba de ellos en el exterior pero no logró un Estado palestino. Hamas ha tenido una victoria pírica, porque lo que va a hacer Israel en Gaza va a ser durísimo. El cuarto punto no es para mí el más importante: Hamas busca poner en stand by el acercamiento entre Arabia Saudita e Israel. En 2002 fue el atentado terrorista más fuerte de la historia del país contra jubilados israelíes en un hotel, meses después de que la Liga Árabe le ofreciera un tratado de paz a Israel. Aquello implicaba un cambio del status quo y Hamas lo frenó así: ellos mismos lo admitieron.

–Habrá también una propuesta de canje de prisioneros. Sin dudas es otra razón.

–Sí. En 2011 Israel canjeó a un soldado israelí por 1027 palestinos, algunos con asesinatos sobre sus espaldas. Ahora tienen a cien. Para Hamas es imposible esconderlos a todos: Israel tiene a toda Gaza estudiada. Le van a ofrecer mucha plata a informantes palestinos para encontrarlos. Hoy hubo una aclaración terrible de Hamas diciendo que, si los israelíes no avisan de antemano antes de bombardear un edificio, van a matar un rehén por ataque. Y lo van a filmar. En algún momento, van a tratar de intercambiar primero a mujeres y los niños.

–¿Hay una mano iraní detrás del ataque?

–Ayer hubo una publicación en este sentido por el Wall Street Journal, que cita pocas fuentes. Pero no hay nada concreto para pensar eso. Quizá habrá habido un llamado de Hamás a Irán diciendo, “vamos a atacar dentro de un minuto”. Irán tiene en verdad influencia sobre Hezbolá en el Líbano, en la otra punta de Israel. Hamas sabe que Irán está infiltrada por Occidente. Al general iraní Soleimani lo mataron con información que les llegó desde adentro de Irán. No creo que les hayan avisado a los iraníes hasta último momento. Puede haber habido entrenamiento de comandos palestinos por Irán a nivel general, pero no creo que Irán supiese de esta operación.

–Desde una perspectiva israelí, esto un acto de terrorismo, el peor desde el tiempo de los nazis. ¿Cómo se percibirá el ataque desde la perspectiva palestina, teniendo en cuenta la diversidad que hay entre ellos? Para muchos de ellos —no sé cuántos— es una rebelión contra la opresión de tener que vivir en un gueto bloqueado y asediado por un enemigo poderoso.

–Es difícil saberlo. Yo conozco pocos palestinos con los que pude hablar. Hay algunos que no vitorean esto porque les parece horroroso y además saben que, los que van a recibir el fuego, son ellos. Los líderes Hamás van a estar encerrados cinco pisos bajo tierra y no les va a pasar nada. Ha habido algunos festejos, así como hay festejos israelíes cuando le pegan fuerte los palestinos. Pero no estoy tan seguro que toda la sociedad palestina vitoree. Solo vi casos aislados en Cisjordania. A mí me parece un acto terrible y cobarde lo que ha hecho Hamas. No niego el derecho a la resistencia, incluso violenta, de palestinos contra soldados que ocupan un territorio. Ahora, el gran problema del débil cuando recurre a la violencia, es que para que le funcione, tiene que ser limitada. Porque después se le puede dar vuelta.

–Israel va a repetir “en venganza” —según Netanyahu— los crímenes de Hamas de manera exponencial, con la diferencia que será desde el aire y por un ejército oficial. También le dijo a los civiles de Gaza que se fuesen porque van a destruir “cada esquina” del enclave. ¿Pero adónde se van a ir si están como presos en una franja de 365 km². Y han decidido matar palestinos por hambre y sed —les cortaron el agua y la luz—, algo prohibido por la Convención de Ginebra. Esto conduce a un debate semiológico no menor: ¿Milicianos o terroristas? ¿Soldados o terroristas?

–Hay una famosa frase del documental Israelí Gatekeepers, donde un jefe del Shin Bet — Yuval Diskin— dice que el “El terrorista de uno, es el luchador de la libertad de otro”. Como periodista, tengo que poner un límite y ese es el ataque a civiles: eso es terrorismo. Para mí, el ataque fue un acto de terrorismo, algo que perjudica a la causa palestina a los efectos de sus objetivos. Si hablamos de un ataque a un puesto militar, puede ser catalogado como acto guerrillero. Pero acaban de aparecer 100 cuerpos acribillados en el kibutz de Beeri. Y cuando el Ministro de Defensa de Israel dice que va a cerrar todo paso de comida y agua en un desierto donde no hay un río, ¿eso qué es? De mínima, un castigo colectivo y un crimen de guerra.

–¿Israel se va a frenar por los rehenes o los va a sacrificar como peones por razones de Estado?

–Creo que Israel va a pelear la guerra como si no hubiese rehenes. Primero, porque no sabe dónde están. Y segundo, porque adaptar su avanzada militar a ellos los ataría de manos: no saben dónde están, no tienen forma de cuidarlos.

–El conflicto entra en una nueva etapa. ¿Qué se viene?

–Creo que habrá un cambio total. Porque
Israel tuvo, en un día, una cifra de muertos que jamás había tenido en ninguna
de sus guerras, más o menos un millar. Es la misma cantidad que tuvieron en la
Segunda Intifada que duró cinco años. La postura de Netanyahu es: “El conflicto
no tiene resolución, entonces manejémoslo”. Cree que no hay que hablar con Hamas
sino lidiar, porque no se puede llegar a un acuerdo. La política de Israel es
mantener el status quo, lo cual para mí, es lo peor para Israel. Esto es una
calma temporal antes de la nueva guerra.

–Yizak Rabin dijo “negociemos con la OLP porque Hamas es peor”. Hay sospechas de que Yasser Arafat fue envenenado y a Rabin lo mataron. Hoy gobierna Israel una ultraderecha que se va a radicalizar aún más. Temo un semi-exterminio de palestinos. Así jamás va a haber una paz. Esto generará cada vez más muertos, también en Israel. Es imposible así un acuerdo de paz y los palestinos no pareciera que se vayan a rendir.

–Puede ser. Creo que no se viene un exterminio, pero va a correr muchísima sangre. Y después de eso, van a terminar con un intercambio en prisioneros, quienes estarán años como rehenes.

–Usted tiene una mirada crítica, tanto al extremismo judío como el islámico, desmarcándose de la mirada binaria con que se suele dividir al mundo entre “buenos” y “malo”, “civilizados” y “barbaros”. ¿Dónde hay que pararse ante esto?

–Hay que pararse en preservar la vida de civiles. Ya sé que parezco un soñador. Pero en toda esta locura, los que más van a pagar de los dos lados, van a ser los civiles. En cambio, los liderazgos de cada lado, no la pagan nunca. Me parece que lo que tiene que pesar, es empezar a preservar la vida de los civiles, ya sean palestinos acosados por la violencia de los colonos judíos, como israelíes masacrados por Hamas, aunque no son equivalentes: hay alguien que ocupa y alguien que es ocupado. No todo puede estar permitido, ni de un lado, ni del otro.

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