16/04/2024

Cómo Lee Marvin inspiró a Tarantino y a los Beatles: 100 años de influencia | Un «duro» que al final rechazó la violencia 



Los tipos llevan trajes negros y camisas tintas en sangre, como el piso. Acaban de discutir y estuvieron a punto de despedazarse tras un robo a una joyería que salió pésimo. Mr. White, Mr. Orange y Mr. Blonde no saben quién los traicionó. El almacén abandonado en el que se “guardan” es ahora un canil de perros rabiosos a punto de estallar. La tensión llega a su punto máximo hasta que uno de ellos, casi fuera de lugar dispara, pero con palabras:

–  … A vos te gusta Lee Marvin ¿no?

La película es, por supuesto, Reservoir dogs . Y el diálogo entre los actores Harvey Keitel y Michael Madsen da un pequeño alivio. La mención del actor que siempre interpretó roles similares a los de estos psicòpatas hace que el clima se distienda. La evocación a Lee Marvin sirve como pausa en el medio de la tensión y presagia la violencia inmininte de Mr. Blonde: un policía maniatado, un peculiar paso de baile, una navaja cerca de la oreja… “¿me oís?”.

Lee Marvin: duro desde pequeño

En estos días Lee Marvin habría celebrado su centenario (nació el 19 de febrero de 1924 y murió el 29 de agosto de 1987). Y algo, o quizás mucho, debió haber tenido para convertirse en el sutil catalizador de la escena de Reservoir Dogs, una de las películas más revolucionarias de tiempos recientes. 

Lee Marvin se erigió como una figura de culto, apreciado y homenajeado por personalidades independientes como Jim Jarmusch y Tom Waits. Su estela de referencias va de Los Beatles a Quentin Tarantino. Inglorious basterds también se nutrió de la esencia de Doce del Patíbulo. Incluso en los nombres de los personajes: Brad Pitt es el teniente Reine, allí donde Marvin es el mayor Reisman.

Lee Marvin parecía destinado a interpretar personajes rudos desde su infancia. A los cuatro años huyó de su casa (regresó dos días después). Criado en una escuela socialista cristiana (como la educación de Martin Luther King), su adolescencia fue explosiva: personalidad problemática y expulsión de varios colegios. Sus padres, un ejecutivo de publicidad y una periodista, no podían contener al joven de inspiración tarantinesca: fumar en clase, ausentismo, peleas y hasta empujar a un compañero de clase desde un segundo piso. Lee se alistó en el ejército y se unió a la Segunda Guerra Mundial. Nadie lo detuvo.

Regreso con gloria y oficio de actor

Luego de servir en la Infantería de Marina como francotirador en el Pacífico y de quedar trece meses hospitalizado por disparos de metralla, el futuro actor regresa a casa. Trae consigo varias medallas, entre ellas el Corazón Púrpura. Se emplea como ayudante de plomería.

Un día, después de limpiar la cámara séptica de un teatro de Nueva York, le piden que reemplace a un actor. Desde ese momento, Marvin salta ininterrumpidamente del teatro (donde su primer éxito fue una versión de Billy Budd) a la televisión y al cine. Series como M Squad lo tuvieron como protagonista, y participó en episodios de algunas de las más famosas de los años 50 y 60, como The twilight zoneDragnet, Combate, Los intocables, Ben Casey e incluso Bonanza.

Lee Marvin pronto se convirtió en un favorito de los grandes directores, padres del cine, como Raoul Walsh y John Ford y estetas del film noir como Robert Aldrich, Fritz Lang y Edward Dmytryk.

De los Beetles a Los Beatles y al Oscar

El hombre que sobrevivió a los cruentos combates en las islas del Pacífico se volvió cada vez más reconocible a través de sus interpretaciones de personajes duros en el cine negro y psicópatas diversos. En The Big Heat, un noir seminal, marcaba su sello deformando el rostro de Gloria Graham con café hirviendo. En The Man Who Shot Liberty Valance encarnaba al sádico antagonista, compartiendo pantalla con John Wayne y Jimmy Stewart.

Pero Lee, incluso en roles secundarios, dejaba siempre una huella imborrable: en «The Wild One», lideraba la pandilla opuesta a la de Marlon Brando; The Beetles, la influencia que inspiró a Lennon y McCartney para nombrar su banda (curiosamente, el nombre de la pandilla de Brando, Black Rebel Motorcycle Club, inspiró a la banda garage y sónica del mismo nombre). O en «The Killers», adaptación del breve cuento de Hemingway, donde participa en el impactante asesinato inicial en una escuela para ciegos, dirigida por Don “Harry el sucio” Siegel.

La imponente presencia de Lee Marvin, con su estatura de casi 1 metro 90, ojos azules más gélidos que seductores y un rostro que, aunque apenas de 40 años, más que arrugas portaba pliegues de tiempo, como sus prematuras canas, destacaba de manera inconfundible  “La voz se parecía”, escribió Jorge Luis Borges para narrar a un malevo y cuchillero, pero podría estar hablando de Marvin: su voz nos llega desde un sótano. Voz de autoridad y de granito. Toda esa energía, como si fuera varios hombres en uno, le valió el premio Oscar en 1965 por sus dos papeles en «Cat Ballou», interpretando a los hermanos Kid Shelleen y Tim Strawn, en este western musical junto a Jane Fonda.

Doce del patíbulo y Point Blank, un policial existencial 

Doce del patíbulo, referente directo de Inglorious basterds, fue un éxito monumental. El legado de la misión suicida de psicopatas (un reparto que derrocha autoridad y testosterona: Ernest Borgnine, Charles Bronson, John Cassavetes, George Kennedy, Ralph Meeker, Robert Ryan…) alimentó desde parodias como Top Secret hasta la excelente The suicide squad, de James Gunn.

Durante la producción de la película en Londres, Marvin conoció a John Boorman, el director con quien llevaría a cabo Point Blank. La película se basa en una novela del autor hard-boiled Donald Westlake. Boorman, en ese momento un desconocido en Hollywood (quien más tarde dirigiría la inquietante Deliverance y una extraña versión glam y freudiana de Excalibur), logró obtener el control artístico total de la película gracias a la presión ejercida por Marvin sobre los estudios MGM.

Onírica, lisérgica, violenta y hasta existencialista (el mundo es más amoral y criminal que el del propio protagonista), Point Blank es una historia de venganza. De la mano de Boorman, alguien cercano al Swinging London y a los nuevos cines de Alain Resnais, Godard o Antonioni, la película desafía expectativas. Es un noir que se desarrolla más de día que de noche, con un diseño de producción y un entorno urbano que parecen inspirados en el cine de Jacques Tati o en la mente del escritor J. G. Ballard.

Si el cine de gangsters evolucionó hacia el cine noir, la película (en este sentido casi de ciencia ficción), se adelanta a los tiempos de post-capitalismo líquido y de moneda digital. La mafia es representada como una corporación sin caras visibles, ahora llamada «La organización», donde no existe el dinero en efectivo. Lee Marvin se convierte en una suerte de Terminator abstracto y humano: atormenta con su silencio, se deja golpear por una mujer (sin resultado) para controlarla y tortura a un vendedor de autos usados sin tocarlo, simplemente metiéndolo en un coche y manejando como un maníaco.

The big red one y los hijos de Lee Marvin: Tom Waits, Nick Cave y Jim Jarmusch

Lee Marvin continuó haciendo películas casi hasta su muerte en 1987, pero ninguna alcanzó la misma magnitud de éxito que sus trabajos anteriores. Es probable que rechazar el papel protagónico en La pandilla salvaje de Sam Peckinpah o negarse a participar en Tiburón de Steven Spielberg no hayan sido las mejores decisiones…

The Big Red One de Sam Fuller, uno de sus últimos films, recibió el respaldo de la crítica. Es una intensa película sobre la segunda guerra mundial, pero antibélica, que abreva en parte de Los desnudos y los muertos, de Norman Mailer (el pelotón de soldados jóvenes, la perspectiva de cada personaje, la miseria de la guerra) y es también en parte autobiográfica.

Un afiche de la «sociedad» Hijos de Lee Marvin

Marvin, demócrata, respaldó públicamente a John F. Kennedy en las elecciones presidenciales de 1960. En una entrevista de Playboy de 1969, expresó su apoyo a los derechos de los gays y dijo que las medallas de guerra «son algo que te regalan  por haber sufrido heridas”. A lo largo del tiempo, experimentó incomodidad con la violencia  en sus películas, llegando a confesar que no podría volver a ver Point Blank.

Se convirtió en una figura de culto extremadamente singular. En una entrevista para la revista Film Comment, el director Jim Jarmusch confesó: “Existe una organización secreta llamada Los Hijos de Lee Marvin; me incluye a mí, a Tom Waits, a John Lurie, Richard Bose y Nick Cave. El único requisito que se requiere es tener un parecido físico con Lee.”

La broma creció, oscilando entre mito urbano e hipotéticas reuniones anuales de «los hijos de Lee Marvin», incluyendo a Iggy Pop y Neil Young como miembros honorarios. En 1992, el verdadero hijo de Lee Marvin, Christopher, contactó a Tom Waits, aparentemente ofendido por lo que consideraba un insulto. Waits le aclaró que era algo muy respetuoso hacia Lee Marvin. Y todo se resolvió aún mejor cuando Waits invitó a Marvin hijo, un baterista profesional, a participar de su álbum Mule variations.

Y ya no hizo falta que le preguntara como en Reservoir dogs:

– … A vos te gusta Lee Marvin ¿no?



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